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martes, 23 de noviembre de 2010

CASANDRA



Casandra era una niña bien, hija de Hécuba y Príamo, reyes de Troya. Soñaba Casandra con ser una ”femme fatal” como su colega la Helena y vio la oportunidad perfecta en el trato que le propuso  Apolo: Su virginidad a cambio del don de las profecías.
Casandra aceptó encantada, que a ciertos dones por aquella época no convenía hacerles ascos. Pero cuando Apolo cumplió su parte y le otorgó el poder ella pensó que igual se lo estaba poniendo demasiado fácil, así que decidió jugar un poco:
-¡¡Ah!! ¿Pero no me digas que te has creído lo de que me iba a acostar contigo? Desde luego Apolo, tan Dios y tan inocente… ¡Hay que ver!
Pero de toda la vida de Dios los hombres, por muy dioses que sean, se han tomado fatal eso de quedarse a medias. Así que Apolo montó en cólera y como estaba tan encendido que no le salían las palabras pues le escupió en la boca (unos guarros que eran estos dioses griegos: ¡lo se!) y la condenó a que jamás nadie creyese sus predicciones a pesar de seguir manteniendo el don.
Y eso que parece una mierda de castigo acabó por convertirse para Casandra en un auténtico infierno, que la gente pensaba que estaba loca y se quedó soltera y todo por la gracia…
Cuando Paris aparece en escena reclamando su lugar como hijo de Príamo, Casandra se empieza a oler el desastre:
-         ¡Papá, por favor, que este nos la va liar parda!  ¡¡Que este es de los que se enamora!! Y ten cuidado tú que no le de por raptar a la Helena …
Pero el padre, ni caso, como quien oye llover:
-         Si es que esta mal que te lo diga tu padre pero ¡mira que eres mala, hija! Tú lo que tienes es pelusilla de tu nuevo hermano. ¡¡Oiii, como sois las mujeres!! Mira tu hermano Héctor en cambio que contentito está ...
-         Sí , más contento va a estar cuando muera a manos de Aquiles en una guerra que ni le va ni le viene…-se aventuró Casandra
-         ¡¡Ayyy!! Niña, de verdad, ¡que es que ya no se si eres mala o estas loca! ¡Pero así no te casamos fijo! ¡Que ocurrencias, por Zeus!
Y Casandra, que no se daba por vencida, venga a hacer predicciones a lo loco. La gente, que no concebía como una chica tan mona se empeñaba en pasarse el día berreando por las calles en vez de dedicarse a tejer o a bañarse en leche de burra o a tocar la lira o a hacer lo que quiera que hiciesen las damiselas de la época, pues le puso la etiqueta de loca para siempre, y ya se sabe: “cría fama y échate a dormir”. ¿Que después la Casandra lo acertaba todo? ¡Sí! Pero para cuando eso pasaba la gente ya se había olvidado completamente de sus vaticinios.
Y así se pasaba el día la incomprendida, hasta que una noche paseando por la plaza mayor se encontró con un enorme caballo de madera. Y ahí a la pobre ya casi le da un síncope:
- ¿¡Pero se puede saber quien coño ha metido esto aquí!?
-¡¡Ah!! ¿Eso? Es un regalo de los griegos. Si es que en el fondo son majos, ¿verdad?
- Joder, joder… ¿ pero es que nadie se da cuenta que es una trampa?  ¡que este caballo esta relleno! ¡¡Que es como un huevo kinder, que trae sorpresa!!
Pero los Troyanos nada, que a caballo regalado no le mires el vientre…
Y ahí que se quedo Casandra chillando toda la noche mientras los troyanos amenazaban con tirarle cubos de agua:
- ¡¡La loca que se calle, por Dios!! Con 36 años y soltera estaba claro que algún fallo tenía que tener …
A última hora se le unió también el sabio Lacoonde, que como era sabio se daba cuenta de las cosas y pensó : “anda que para estar loca… ¡¡¡como acierta la jodida !!! Yo por si las moscas la apoyo…”
Pero nada, que los troyanos eran muy obtusos, y no hicieron ni caso. Así que cuando Casandra se quedo afónica de tanto pronosticar a gritos decidió largarse al templo de Atenea y que le dieran por culo a todos, que ya la tenían hasta el gorro.
Por supuesto sus preediciones eran acertadas y Troya fue invadida.
En el asalto al castillo, Ayax la encontró abrazada a Atenea y la violó allí mismo, que más le hubiera valido a Casandra  no hacerse tanto de rogar con Apolo y ahorrarse todos estos disgustos. Luego, fue entregada al rey de Micenas, que tenía nombre de pokemón: Agamenón , quien se enamora perdidamente de ella . Pero cuando parece que todo le va a ir bien a Casandra ¡pues no! Resulta que mientras Agamenón se había ido a la guerra, su mujercita y el amante de ésta, le estaban haciendo la cama. Así que, con todo ya planeado, nada más pisar Micenas Agamenón fue asesinado y con él su última concubina: Casandra. Es lo malo de encontrarte en el lugar inadecuado a una hora inapropiada.


Moraleja de la historia  de la pobre Casandra: Chicas ¡¡no os hagáis las estrechas que a la larga solo trae problemas!!