Mostrando entradas con la etiqueta Van Gogh. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Van Gogh. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de noviembre de 2011

VICENT VAN GOGH

                                           
Vicente van Gogh nació en los países bajos el 30 de marzo 1853. Ya de pequeñito en el cole los profes se dieron cuenta que el niño era raro, que se le daba bien el calculo y la ortografía, si, pero un sosoooo… y oye, ¡una letra preciosa que tenía!, pero lo de pintar… por favor no me hagáis hablar… que por mucho tío marchante de arte que tuviera ¡ese chico era un desastre!
A los 16 decidió hacerse marchante de arte con su tío, que pa algo tendrá que valer el enchufe, pero muy mal, que Vicente era de esos que se escudaba en la sinceridad para ser un bastardo hijo de puta y en el siglo XIX no se estilaba eso de "no es que yo soy muy sincero”.
En 1875 se va a París porque había leído en un blog de historia que: ¿como era chicos? Ah si, ¡Paris era una fiesta! ¡París una fiesta y el pobre Vicente virgen! Que después por llevarle una oreja a una prostituta ya le cuelgan a uno el cartel de putero, ¡hombre, por favor! Pero a eso ya llegaremos mas adelante.
Con 27 añitos y virgen, que el pobre mucho amor platónico pero de consumar poquito, que es que nunca lo tuvieron fácil los pelirrojos para mojar, se ve obligado a volver a la casa de sus padres. Y ahí ya es cuando decide dedicarse a la pintura, que... ¡de perdidos al río!
Con 30 años y despues de discutir con sus padres se traslada a la Haya y conocé a una prostituta y...  por fin nuestro pelirrojo pierde la virginidad ...¡¡hip hip urra !! pero con tan mala suerte que la prostituta embarazada y enferma le contagia la sifilis, la gonorrea y todo lo que le podía contagiar . ¡¡Muy buen estreno chaval!! Lo ingresan en el hospital y sus padres que van a visitarlo se encuentran con su amante. Al verla el padre le llamó de todo menos bonica y Vicente desde la cama:
-No lloreis, no lloreis, que me voy a casar con ella. No lloreis.
Y el padre:
-¡ Si es que ha salido a tu familia ! ¡Pelirrojo y tonto !¡¡ Nunca llegará a nada en la vida!
En el 1886 se va de nuevo a París, a Montmartre, a darle la lata a su hermano Teo, ¡al que tenía frito! Se cuenta que de 800 cartas que podría haber escrito Vicent, 600 estaban dirigidas a su hermano. Y ahora decidme los que conoceis la tortura de tener un hermano mayor pesado. Acojona ¿eh?. Allí se codea con Toulouse-Lautrec , Gauguin...
¡¡¡Lo malo es que todos sus compis vendían más que él!!! Menos mal que la dueña de la pensión era una italiana salidorra y aceptaba sus cuadros a cambio de sexo, cama y comida. ¡Y anda que no hizo negocio ni na! Visión de futuro que tenía la tía.
Pero a Vicent nunca le acabó de convencer aquello de: “ ¿a donde vas Vicente?Aa donde va la gente” y se cansó de tanta fiesta en Montmartre y se quiso ir al sur,a la provenza francesa. A Arles.
Quería llevarse a todos sus colegas, pero nanai , que no los dio convencido ni a tiro, que cualquiera dejaba Montmartre en aquellos tiempos, que eso era el paraíso de cualquier pintor: putas, atardeceres y alcohol... casi no le hacían falta ni las pinturas.
Despues de mucho insistir convenció al tonto de Gauguin que andaba mas perdido el pobre que un rinoceronte en Madrid y Vicente más contento que unas pascuas, que por fin iba tener con quien irse de botellón y eso... y mientras lo esperaba, ¡¡venga a pintar!! le pinta los paisajes, le pinta la habitación ¡¡se pinta a si mismo!! (bueno hay que decir que esto lo hizo 27 veces: con oreja, sin oreja, oreja vendada, haciendo las curas... Vamos que si Van Gogh hubiera tenido facebook sería de los que cambiaría fotoperfil cada 2 horas)
Pero Gauguin lo que quiere es marchaaa, que él si se había ido allí era por la promesa de las fiestacas locas y las orgías y eso. Que luego se fue a la Polinesia y todo, que al señorito Paris se le quedaba pequeño. Asi que pasa 2 meses aburridisimo en la provenza aguantando a Vicente:
-¿Te pinto? ¿Te pinto? ¿Quieres que te pinte? ¿Te gustan mis girasoles?¿ Cual te gusta más? ¿el primero? ¿el segundo? ¿el decimocuarto? Soy mucho yo de amarillo... ¿Te gusta el amarillo? ¿Te pinto en amarillo? ¿Me pintas a mi en amarillo?  ¿Ehh Paul, eh eh eh??
Dos meses aguantó Paul, ¡dos meses larguísimos! Hasta que estalló:
-¡No te aguantó ni un minuto más !¡¡¡ LOCO!!!¡¡ que estaás mu loco !!¡¡¡ me piro, ahi te dejo con tus florecicas !!!
Y Vicente que no se quería dar por vencido:
-¡¡Mira Paul, mira Paul, que como como te atrevas a cruzar esa puerta no respondo!! Te rajo con esta navaja de afeitar migmamente...
Y Paul que era un espadachín que te cagas y había estado en la marina y todo:
-¡Uhhh que miedito, como me tiemblan las piernas...! ¡anda y que te den !
-Pos me rajo yo ¡ala!– y así se cortó media oreja por la tontería.
Que luego al verla se acojonó mazo y no se le ocurrió otra cosa que envolverla en un pañuelo y llevarsela a una prostituta. Que la chica se picó con razón:
-¡¡Vicente, por la virgen del Carmen, que me pagues con cuadros te lo paso, pero que me traigas una oreja esto ya me parece muy fuerte chico!!- todo esto en francés y con mon Dieu y todo eso que queda mas chic.
Después de esto Teo ya lo manda de cabeza al psiquiatrico, donde se dedica a pintar a lo loco, ¡¡¡a lo loco!!!  Allí conoce a un médico: Paul Gachet y se va vivir con él y Vicente en agredecimiento como siempre: ¡¡¡venga un retrato!!! Y el retrato del doctorcito se vende en 1990 por 8500 millones de pesetas a un coleccionista privado de Japón.
En sus últimos tiempos la actividad era frenética, 500 cuadros en 30 meses, que iba a dos cuadros por día el tío, que lo tenían más explotado que a un chino en Inditex.
El 27 de Julio de 1890 Vicente pide una pistola, ¿y que es lo que haces cuando un tío que ya se había intentado suicidar anteriormente bebiendo petroleo te pide una pistola? ¡Pues se la das, hombre que si, que la amabilidad ante todo!. Vicente termina de pintar “Cuervos en un campo de trigo” y se pega un tiro en el abdomen (si es que no es por nada, pero hay que ser tontooo, ¡¡hasta como suicida era torpe!!) y se va a su casita andando desangrandose pòr el camino. Y los vecinos:
-Oye, Vicente, ¿estás bien? Tienes peor cara que de costumbre .
Y él:
-Perfectamente, hombre, pero el desayuno me ha sentado como un tiro.
Se acostó en su cama y murió a los dos días. Se cuenta que a su funeral asistieron sus grandes amigos cargados de cientos de girasoles y flores amarillas.

Y con así, con 37 años, se terminaría la historia de este loco del pelo rojo, que como bien resume el gran Cebrián en su programa fue un pintor  impresionista hasta la médula, expresionista hasta las cachas.