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jueves, 9 de diciembre de 2010

LOS CRÍMENES DE NERÓN


Ya decíamos anteriormente que Nerón era un tío majo pero, como vemos que a la gente sigue sin caerle demasiado bien, nos hemos decidido a profundizar un poquito más en sus aficiones ¡ya veréis como le acabáis cogiendo cariño!
¿Y que era lo que más le gustaba a Nerón después de la lira? ¡Pues matar! Bueno, eso y las orgías, de hecho una fue desencadenante de la otra.
Nerón era feliz en su palacio con su musiquita y con las tremendas orgías de hombres, mujeres y niños que se gastaban los romanos, pero tenía siempre a la plasta de Agripina detrás:
-¡¡Nerón ni se te ocurra ir de orgías hoy, eh!! Si quieres por la noche ya me acuesto yo contigo.
Al pobre esto le daba vergüenza, claro, todo un Señor Emperador durmiendo con su mamá y castigado sin poder acudir a una triste orgía. Pero Nerón no se atrevía a replicarle, que los romanos eran muy respetuosos con sus mayores. Así andaba el pobre cabizbajo por palacio mientras los demás se divertían. Hasta que no aguantó más y ordenó el asesinato de su madre:
-A ser posible… ¡que parezca un accidente!
Trazó un plan para que se hundiese la embarcación en la que Agripina tenía que partir aquella tarde. Con lo que no contaba Nerón era con que su madre ¡nadaba mejor que un delfín! Así que chapoteando, chapoteando…  consiguió alcanzar la orilla  y se presentó en seguida junto a su pequeño Nerón.
-¡Oiii, hijo! ¿¿a qué no sabes lo que me acaba de pasar?? ¡¡¡Que susto, que susto!!!  ¿Te puedes creer que se hundió mi barquita?  ¡Oii! Me retiro ahora mismo a mis aposentos a ver si me recupero… ¡Ah! Y dile a Séneca que venga a calentarme los pies, anda...
Pero Nerón sí se lo creía ¡si!, y el pobre ya estaba hasta los huevos:
   -¡¡Me cago e todas las sutilezas romanas!! A ver tú, el de la lanza, vete a su habitación y mátala. Sí, así, a palo seco… llegados a este punto ya... ¡tonterías las justas!
Y allá que se fue el soldado:
- Señora Agripina, mire, que si es tan amable de abrirme que vengo a asesinarla por orden de su hijo...
- ¿De mi hijo? Si ya lo veía yo venir. Pasa, pasa…- y descubriéndose el vientre- “hiéreme aquí en el vientre que fue capaz de gestar a ese monstruo”

Y así empezó Nerón sus andanzas como asesino, y se dio cuenta que eso de poder disponer de la vida y la muerte de los demás además de inspirar un huevo era súper divertido. Así que mandó una orden de suicidio también para su amigo el andalú, que a parte de repatearle su acento, tenía el handicap añadido de ser amante de su madre.
Y ahí que se van los guardias taciturnos a convencer a pobre Séneca de que se suicide.
-TOC TOC
-¿Pero quien llama a esta hora, pisha?
-La guardia de emperador. Oye, Séneca, tío, que ha dicho Nerón que te tienes que suicidar, que a él eso lo inspira.
- ¡¡No se ha jodido con el italiano este!! Si ya lo veía yo de venir… Bueno, pos na... mejó eso que escuchar un solo recital más dese desaborío, que no sabe ni arrancarse por bulerías ni na… ¿ Puedo hacer testamento por lo menos?
Y los guardias, mirando el reloj, digo... la posición de la luna:
-Joer Séneca, es que es tarde y en media hora van echar un cristiano a los leones y no nos lo queremos perder.
-Entiendo, entiendo…- siempre tan comprensivo Séneca- ¿Era hoy cuando zampaban al Manolo? ¡¡Siempre perdiéndome lo mejor!! Pos na… que de testamento ya os dejo el gran ejemplo de mi vida y esas cosillas…
Y acto seguido se rajó las venas, ¡con un par! Como si en vez de andaluz fuese vasco. Pero se ve que e pobre tenía la tensión baja, y la sangre no acababa de salir, con lo que el suicidio amenazaba con prolongarse...
Y los guardias:
-Joer Séneca, que a Manolo ya no le debe de quedar una sola extremidad, nos estamos perdiendo o mejor ¡¡Joo!!.
Y Séneca:
-¡Que no se puede uno ni morí en paz, pesaos! ¡¡Ya me meto ahora en la bañera y me ahogo yo solito no os preocupéis!!
Y así hizo el pobre Séneca, meterse en la bañera y ahogarse él solito, mientras soñaba con una nueva vida plena donde jamás tendría que volver a oír la lira de Nerón...

Y mandó Nerón matar también al poeta Lucano por conspirar contra él (lo cual no era ninguna novedad en aquella época). Y ahí que va de nuevo la guardia a notificárselo al pobre:
- Joder, nos perdemos todas las ejecuciones tío, yo este trabajo lo dejo, ¡¡¡te digo yo que lo dejo!!!
-TOC TOC
-La guardia del emperador. Nada, Lucano, que nos manda Nerón la orden de que te auto asesines, suicidio dicen que se llama...
-¡¡Ah!! Si, hombre, ¿cómo no? Pero pasar y tomar asiento. Ya me extrañaba a mí que tardase tanto... pos na... que ahora mismo me corto las venas y tan contentos…pero también te digo una cosa: ¡este emperador tiene algo contra los cordobeses, eh!  Que yo no me explico… En fin, apartaros que salpica.- Dicho y hecho. Se cortó las venas Lucano, tan solícito siempre.
Pero con el fluir de la sangre sucedió que al bueno de Lucano le vino la inspiración, y claro, eso un poeta no lo puede desaprovechar, así que se ligó momentáneamente las venas mientras escribía sus últimos versos... que lamentablemente no llegaron a nuestra época. Se ve que los pobres guardias andaban más preocupados por no perderse el último numerito del circo romano que por culturizarse…¡¡ malos tiempos para la literatura!!


jueves, 28 de octubre de 2010

NERÓN


Y tras el éxito de la anterior entrada hoy inauguramos el Imperio Romano con Nerón.
Nerón era un tío majo, un poco Pérez Reverte, todo hay que decirlo, pero es que ¡joder! ¡¡Era emperador de Roma!! ¡¡Y con 17 años!! Dale tú ahora un poco de poder a un adolescente,  que igual no te quema Roma pero te hace un macrobotellón desde Lisboa hasta Cracovia (cordillera Andina incluida).
Pues eso, que a Nerón lo de gobernar y conquistar territorios se la traía floja, a él lo que de verdad le gustaba era la lira .Y así se pasaba los días entre recital y recital (de 72 horas cada uno que el chico era aplicado) y claro, que como era emperador  pues todo quisqui obligado  a verlo:
-¡¡¡Y de aquí no se mueve nadie hasta que lo termine!!!!!
-¡Ay!  Nerón… perdón…es que he roto aguas…
-Pues a parir a esa esquina y calladita…¡¡¡y a lo que venga le pones mi nombre!!! …¡mujeres! ¿pór donde iba?

Y así de amenos eran los recitales en el siglo I , entre partos, desmayos, síncopes y algún listillo haciéndose el muerto para poder salir antes de tiempo. Pero Nerón ni caso, él como buen compositor entregado a su música  ..nananana…
No pensaba mucho en mujeres Nerón, entre otras cosas porque tenía la extraña costumbre de follarse a su madre (niños, espero que no haga falta decirlo, pero ¡no hagáis esto en casa!)  que Nerón no tenía culpa , en serio, que era la Agripina que era más puta que las gallinas, y como a Nerón no le gustaba decir que no, no tuvo más remedio que mandarla matar …eso si “que parezca un accidente”
La muerte de su madre a Nerón le afectó un poquito, que ya dijimos que en el fondo era majo, así que embargado por ese sentimiento de melancolía se puso a componer como un loco y oye ¡qué melodías! ¡¡¡Qué melodías!!! ¡Qué le daban a uno ganas de volver a  asesinar! Y como era el emperador pues se puso manos a la obra: empezó con una orden de suicidio para su amigo el andalú, Séneca, que nunca le había convencido a él ese acento…y siguió por todos los sabios del Imperio… ¡Ay! que época de inspiración, ¡que época! Pero todo lo bueno se acaba y llegó un momento en el que a Nerón dejo de satisfacerle matar y se puso en marcha de cara a nuevos retos: una cerillita por aquí…una lámpara de aceite por allí…y ¡Voila!  ¡¡¡Roma en llamas!!!  “Pues, ahora yo ya me subo a lo alto de la torre a componer: na na na, nananana”
Y oye, ¡que inspiración! con esos rojos brillantes, esos amarillos cálidos y toda esa gente corriendo… Se puso a tope con la lira el chaval hasta que vino un desconsiderado a molestarlo:
- Nerón,  Nerón, ¡¡¡Que de esta t’as pasao!!! ¡Que la has liado parda!
Y Nerón:
-Emmm…¿yo? Ejem… serían los cristianos…yo creo que ví a uno con una lamparita …
- Nerón, Nerón…que nos conocemos…
-Joder, Pretorio, a ver, que Roma estaba mal construida, eso lo sabemos todos …que las casitas no estaban alineadas ni ná…aquí llamamos ahora a Paco el Pocero que nos va a construir unos adosaditos de puta madre!

Pero nada, que el pueblo de Roma no le perdonó la pequeña bromita  y montó en cólera y a partir de ahí ya… ¡una locura! Envenenamiento por aquí, asalto al castillo por allá…¡¡¡que a Nerón lo que lo mataba era el estrés!!!! Que ya tenía personalidad bipolar el pobre y se pasaba las tardes desvariando pos los pasillos del palacio:
-Hacemos un ejército y los matamos a todos Sautuorio, ¡que te digo yo que sí!
Y al rato:
-¡¡Mejor mátame a mi Epafrodito!! ¡¡Te lo pido por favor!!
Pero la gente nada, que no se mojaba, ni chicha ni limoná
Y Nerón:
-¡Mierda de romanos! ¿Será posible que en todo este tiempo no haya hecho ni un solo amigo ni un solo enemigo?
Y como la frase le quedó chula la dejó anotada en su diario, se largó colina arriba con el cuchillo de la mantequilla y al llegar a lo alto se lo hundió en la garganta y dijo la gran frase:
-¡QUE GRAN ARTISTA MUERE CONMIGO!
Y logró que la frasecita pasara a la posteridad aunque sólo él se la creyese.

PD: Lo que le debe joder a Arturito P-R que  la frase esté cogida…