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martes, 26 de octubre de 2010

LILITH


Hoy toca desmitificar la historia de Adán y Eva. Porque todas las parejas perfectas guardan oscuros secretos y los padres de todos los hombres no iban a ser menos. Contaremos la gran verdad, el secreto que Eva y mucha gente ignora: Eva no fue la primera mujer de Adán, fue la típica relación estable que sigue a una tormentosa, la que tuvo Adán con Lilith, una mujer que Dios había creado del barro al mismo tiempo que él.
Adán y Lilith fueron los primeros habitantes del Edén, Dios los dejó a los dos en ese terreno virgen e inexplorado para que corretearan, se divirtiesen y, si surgía, pues procreasen. Ambos tenían carácter fuerte y se pasaban la mayor parte del tiempo discutiendo, si a Lilith se le antojaba pescar Adán prefería ir de caza, si ella quería ir al Sur del Paraíso a Adán optaba por pasar la tarde a la sombra de del árbol del bien y del mal, si uno quería bañarse en el rio la otra prefería el salitre del mar.
Ella no era fácil de convencer y él quería salirse siempre con la suya así que ya os imagináis… ¡unas discusiones en el paraíso! Que hasta al diablo les daba miedo tentarlos en esa época. Pero eran jóvenes y fogosos así que al final todo lo solucionaban de la misma manera en algún descampado del Edén a la luz del la luna o a la sombre de algún pinar.
Mientras el sexo fue bien la pareja se mantuvo más o menos estable pero Lilith, con su carácter curioso e innovador quiso probar posturas nuevas, que esto del sexo se le estaba volviendo monótono y veía que la relación se estancaba haciendo siempre lo mismo y en la misma postura así que se lo comunicó a Adán, que se sintió indignadísimo:
-¡Siempre quejándote, chica! Si a mi el misionero me gusta. Si te aburres experimenta preparando nuevos platos que me he fijado que estos días el árbol de la ciencia del bien y del mal tiente unas manzanas….
-¡Si bueno!- si enfureció ella –Me voy a liberar cocinando ¡no te jode!
-Lilith, ¿que vocabulario es ese?
-¡ay, Adán! De verdad, ¡que hastío!. Mira ya puedes pensar algo bueno, porque yo abajo no me pongo más, ¿tu sabes lo que pica la hierba del Edén? Creo que debemos intercambiar posiciones, se me está ocurriendo una posturita…- Dijo ella poniéndose picantona.
-¡Lo que me faltaba por oír!- protestó Adán –¡Yo abajo! ¿Qué modernidad es esa?
-Una cosita te digo, chaval, aquí somos todos de barro así que yo abajo no me pongo más, tu verás…
-Tendremos que hablarlo con Dios, que lo decida Él.
-¡Lo que me faltaba por oír! Que ahora tenga que hablar con el viejo de mi vida sexual…
Y como Adán se puso impertinente y ella no cedía. Lilith, que se consideraba una mujer progre, moderna y liberada se fue del Paraíso dando un sonoro portazo al grito de “¡Ahí te quedas, Adán, con tus manzanas! Y se instaló en el mar rojo pues había oído sisear a una serpiente que había unos diablillos muy activos y muy buenorros por la zona…
A Adán le faltó tiempo para ir a chivarse a Dios, y Dios, que veía el paraíso muy aburrido desde que la chica se había fugado envió a tres ángeles para persuadirla de que volviese, que Adán no era mal chaval, solo que estaba confundido…
-¿Qué vuelva a dónde?- se Rio Lilith -¡Ni loca! Con lo bien que estoy aquí, que tengo a los diablos comiéndome la mano y otras cosas… Decidle a Dios que nanai, que me he independizado, que ahora disfruto del amor libre y que estoy pensando incluso en montar mi propio negocio, una revistilla de consejos para chicas (y así cuenta la leyenda que surgió la Cosmopolitan)
Dios, muy mosqueado hizo lo que todos los Dioses hacen cuando se cabrean: castigó a Lilith. La privó de tener desdencia y lilith llamó al castigo de Dios “píldora anticonceptiva”
Pero Adán estaba tristísimo en el paraíso, como un alma en pena dándole la murga a Dios, incluso cuentan que con cedro y un palosanto se fabricó una guitarra y fue el primer cantautor. Esto ya no lo pudo aguantar el creador, y le quitó una costilla para crearle una compañera a su imagen y semejanza.
Cuando la vio Adán estalló de júbilo y empezó a cantarle serenatas, llevarle rosas, mostrarle sus rincones favoritos del Edén… Y Eva se dejó enamorar. Tras su primer noche juntos ella le pregunto “Adán, ¿Tú esto lo habías hecho antes?” y el: “No cariño, para mi esto es muy especial y tu eres mi primera mujer” Y así fue como el hombre mintió por primera vez a una novia, pero esa es otra historia…