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lunes, 10 de enero de 2011

EL MARQUÉS DE SADE


El marqués de Sade, fue un personaje mal tratado por su época, que vale, que el chico montaba orgías, elogiaba a los antihéroes y le iban movidas raras en la cama ¡sí! Pero eso lo hace ahora, se monta un canal de TV y ¡que tiemblen Vasile y Telecinco!
En cambio en el 1700 esas perversiones estaban muy mal vistas y  no ganaba para disgustos, que cuando no lo encarcelaba el absolutismo, lo encarcelaba la asamblea revolucionaria y si no el canijo de Napoleón. Treinta años a la sombra se pasó el pobre con la tontería , que ya puedes ser Gandhi que con tanto puteo le entra la vena sádica a cualquiera… Si ya lo veo en la cárcel contándole a su compañero de celda:
- No, si yo era bueno y me leía la Biblia todas las noches , pero también te digo que cuando salga de aquí ¡¡se van a enterar!! Voy a hacer historia: Sodoma y Gomorra a mi lado ¡van a parecer un retiro espiritual!
Pero, a ver, empecemos por el principio: Donatien Alphonse François de Sade nació en París en el 1740, y como era marqués y se podía dedicar a lo que le saliera de sus prominentes narices pos se dedicó a escribir guarrerías, a describir violaciones y perversiones varias. Tenía sangre de Borbones por parte de madre, así que tampoco nos vamos a hacer los sorprendidos… A los 14 años ingresa en una academia militar de donde sale 7 años después para instalarse en el palacito familiar en la villa de Lacoste (que para los que no lo sepais debe ser algo así como una ciudad con forma de lagarto, donde todos parecen hijos de Isabel Presley y dicen cosas como “oséa, te lo juro por snoopy”). Allí su padre ya le tenía concertado un matrimonio estupendo con una noble de la época. Se instalan en un castillito en Normandía que tenía la familia de la novia, y  ¡a pegarse la gran vida! A los cinco meses añora las juergas de París y decide volver a las andadas:
-Venga, anda, solo una noche, si me voy a portar bien. Voy, veo a los colegas, un par de birras y me vuelvo a Normadía.
Pero el par de birras se le fue de las manos y acabó en libertinaje y posteriormente en el calabozo de donde lo tuvo que ir a sacar su mujer, roja de vergüenza:
- Anda que… ¡cómo me las lías, cómo me las lías! A partir de ahora si quieres follar te vas de putas que a mí no me vuelves a tocar, ¡y ni un escándalo más, que la tenemos!!
Dicho y hecho, primero convence a la mujer para instalarse en París, que como ya saben todos los buenos Bohemios Paris siempre ha sido una fiesta. Y una vez allí una locura de prostitutas, amantes, orgías y aberraciones a un ritmo que no aguantaría ni el mismísimo Nacho Vidal en los mejores tiempos, que lo que habría que hacer, en vez de criticarlo tanto, es ponerle una medalla: “¡¡ole, tu aguante!!! ”
En  1772 se le fue un poquito la mano y acabó envenenando a dos prostitutas con afrodisíaco a base de mosca española. ¡Venga ya! ¡Que baje Dios y lo vea! Pero podría asegurar que a base de mosca española no se mata a nadie,  es más, no creo que a base de  mosca española seas capaz de follarte a nadie… Pero bueno, ya se sabe, cría fama... Sade ante esto, y después de haber pasado ya largas temporadas en la cárcel dijo “pies,¿para que os quiero? “ Sedujo a su cuñada , abadesa de un convento para más señas, y se marcho a Italia. Esto a la suegra ya le pareció el colmo, que le perviertan a una hija vale, pero dos ¡ya es reírse de una! Así que se convirtió desde entonces en su más temida enemiga.  Y ahora decidme los que tengáis suegra, acojona ¿eh? Pues ella ya se encargó de que lo encarcelaran en Cerdeña y luego él se las arregló para salir, y luego ella ya se encargaba de que lo volviesen a meter entre rejas  y así, como en un episodio de Benny Hill, se pasaron varios años a lo tonto.
-Que eres un guarro, ¡que has contratado a 6 adolescentes para hacer guarrerías con mi hija!
- Señora, que su hija es la más puta de todas, por favor…
En 1784 ya ganó la suegra y lo llevaron a la Bastilla donde permaneció 13 años dedicado a escribir cosas tan tiernas como 120 días en Sodoma  y a protagonizar enfrentamientos en la cárcel.
A los 51 es puesto en libertad, con obesidad mórbida, enfermo de pulmón, moralmente hundido y con una ceguera cada vez más inminente (si va a ser verdad que tocarse es malo, chicos, ¡yo me andaría con ojo! Nunca mejor dicho, jeje)
Rechazado por su mujer empieza una relación con una actriz cuarentona y se dedica a escribir novelas como:  Aline y Valcour o Justine , consideradas ambas altamente escandalosas. Entre unas cosas y otras lo siguen arrestando cada poco, a veces incluso sin saber por qué:
- Oye, que hemos traído al de Sade, que no sabemos lo que ha hecho, pro mejor prevenir
- Ups, pos los calabozos están ocupados.
- Pos a las letrinas entonces…
¡¡Y nueve semanas en las letrinas por el chiste!!
Hasta los huevos de tanto puteo ya se deja arrestar por las buenas y en sus últimos años su ex mujer y sus hijos interceden para que en vez de tanta cárcel lo manden al manicomio de una puta vez, donde muere en 1814. Dicen que en su epitafio puede leerse  “ esto es lo que pasa a los chicos malos “