martes, 14 de diciembre de 2010

LEONARDO DA VINCI


Seguro que ya todos habréis leído en algún sitio que Leonardo Da Vinci era un Genio, un innovador, un adelantado a su tiempo,  pero es que además ¡¡¡el tío estaba como un tren!!! Vamos, que no se vio en el albor de siglos hombre tan perfecto hasta Guardiola. Todo lo sabía, todo lo hacía y todo lo hacía bien, y además ¡humilde! que iba por ahí diciendo: He ofendido a Dios y a la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido”. No jodas, Leo, ¡no jodas!
Leonardo nació en Vinci, como muchos habréis deducido, que en el siglo XV la gente no se comía el tarro con el tema de los apodos, pero de jovenzuelo se fue a vivir a Florencia con su familia paterna y allí empezó a trabajar de modelo en el taller de Andrea Verroquio, que estaba esculpiendo un David de Bronce y vio en el torso del artista un modelo perfecto, para que os figuréis lo bueno que estaba...
Podemos decir entonces que  Leonardo empezó en el mundillo del arte desde abajo: que si posa un poquito para este cuadro, que si tráenos un café, ahora pinta un ángel en esta esquina  mientras  yo me fumo un cigarrito… y así hasta que pintó sus primeros cuadros por encargo. Con el dinero que ganaba  se pegaba la vida loca, ¡No veas que noches de desenfreno! Que uno era joven y tenía sus vicios, pero en Florencia, que a pesar de ser próspera no dejaba de ser una ciudad de provincias plagada de cotillas, se empezó a rumorear que al artistilla le gustaba más el pescado que la carne y que además no respetaba lo de pezqueñines no, gracias. Pusieron la noticia en el Palacio de los Medici, que venía siendo el “HOLA” de de la época y  Leonardo, claro,  ¡se picó! por ahí ya no pasaba, que uno tenía su vida privada y además  ¡que hablasen así de él! ¡¡Que nunca había vendido exclusivas ni ná!! Con tal panorama decidió pirarse, lo que él necesitaba era ir a una gran ciudad y convertirse en una estrella. Empezó a hacer un curriculum para mandárselo a los Sforza de Milán, que tenían fama de pagar bien y ser poco explotadores:
“Soy Leonardo, nací en Vinci, y estuve de prácticas en un taller de arte de Florencia, tengo carné de caballo, movilidad geográfica y ansioso de aprender”
 Pero le pasó lo que a casi todos con el primer curriculum, que lo ves pequeño y empiezas a añadir cosicas: “bueno, y también tengo nivel medio de pintura, escultura, arquitectura, mecánica, se hacer máquinas de guerra y creo que lo de inventar se me da bastante bien. Además siempre he sacado notazas en mates y ciencias y veo CSI así que si se tercia me animo con lo de diseccionar cadáveres. ¡Ah! Y además organizo eventos, ¡unas fiestas divinas, divinas!  Vamos, que soy lo que se viene diciendo un hombre del renacimiento”
Si es que estaba de vuelta de todo, ¡todo lo sabia! Solo le faltó poner conocimientos de informática nivel usuario para petarlo definitivamente,  pero debió pensar que igual no estaba muy solicitado.
 Ludovico Sforza lo contrató porque eran otras épocas, que tú mandas a día de hoy ese curriculum y con el cuento de que estas “demasiado cualificado” no te cogen ni para limpiar parabrisas en los semáforos…  Los Sforza  se tomaron al pié de la letra todas las aptitudes que Leonardo había puesto  así que si te pasabas por entonces por el Castillo milanés  podías encontrar a Da Vinci dando consejos de guerra, haciendo planos para la canalización de los ríos, pintando la virgen de las rocas,  ilustrando “la divina proporción” de Paoli con el hombre de Vitrubio o organizando alguna de las fiestas más célebres de Milán. Estaban los sindicatos negros, ¡que el florentino solito copaba todo el mercado laboral! Eso si, los Sforza encantados con el empleado:
-Leonardo, ahora me vas a hacer una estatua ecuestre de mi padre pero grande, grande, grande ¡eh!. Caballo grande ande o no ande,  más grade que ninguna que hayas visto antes.
 Y Leonardo ¡venga a picar piedra! que yo creo que cuando los franceses entraron a invadir Milán y echaron a los Sforza le supuso un alivio… “Vámonos yendo, la estatua si eso ya la vengo yo a buscar luego…” y nunca más se supo…
Después de esto empezó un periplo por diversas ciudades de Italia: que si en Roma sirviendo al Papa ( y de paso dándole un peazo argumento a Dan Brown), que si Venecia, que si otra vez en Florencia, que si Mantua... En una de estas Giocondo le encargó que pintase un cuadro de su joven y bella esposa Lisa. Y Leonardo:
-Lo veo, lo veo… ¡la voy a pintar desnuda!
-No, ¡desnuda no!- Se negó el marido
-Que sí hombre, que sí, que tengo yo una técnica así como difuminando los bordes, el sfumato la llamo, que queda preciosa.
-¡Que no! ¡Que no! Yo quiero algo más tipo foto DNI.
Y a Leonardo la obra quedó tan bien que más que foto carnet era una foto perfil de facebook. Tan orgulloso estaba de si mismo y de su pintura que decidió que no se la iba a dar a los Giocondo, que se quedaba con él ella, fíjate….
A  estas alturas ya poco le quedaba por hacer al artista: “Como no me vaya de Italianos por el mundo…” Dicho y hecho le envió el curriculum a Francisco I de Francia ¡E imaginaos que curriculum!  Porque si ya era completito cuando se lo mandó a los de Milán ahora el paquete llevaba un sobrepeso que pa’qué : “Adjunto  7.000 folios de inventos que no he llevado a la práctica pero son para flipar: un helicóptero, un submarino, una máscara antigás, ¡ah! Y un león articulado con el triunfará su majestad en las fiestas de palacio…”
Y los franceses, que lo de la diversión siempre se lo han tomado muy en serio contrataron a Leonardo para la coronación de Francisco I. Allí se dedicó, por si en su curriculum falsatase algo a la astrología y el ocultismo y el 23 de abril (¿casualidad que acabase siendo el día del libro?) redactó su testamento para acabar muriendo el día dos de mayo en el palacio de Cloix, en Amboise.

11 comentarios:

Patrishaw dijo...

Pero que bien relacionais cositas. Vamos, estoy segura de que si dierais rienda suelta a vuestra imaginación más que un post publicaríais una versión extndida del curriculum de Leonardo!
Pero no me deja a mi muy convencida la historia del retrato de la Gioconda... Con lo de misterios y leyendas que rodean a ese microcuadro estoy segura de que podríais hacer otra entrada genial!

Artemisa dijo...

Qué bueno, hasta Leonardo tuvo que adornar el curriculum, y menos mal que no vivió en el siglo XXI, que si no, por demasiado cualificado, a saber quien nos habría pintado la Gioconda, jeje.

Lo que yo no sabía era lo de sus locuras de juventud ni que estuviera tan buenorro. Claro ¡como estas cosas no salen en los libros de historia...!

Fibonacci dijo...

jajajaja es una pasada aprender historia con vosotras...así da gusto...un besote

Quico dijo...

Creo que tuvo la intención de inventar la memoría USB para poder llevar su currículum de forma más cómoda, pero algo le dijo que no funcionaría. Buenísimo one more time!

La Perfida Canalla dijo...

Aaaaaaaaaaaaaaaah! pos menos mal que me lo aclaras! porque yo siempre habia pensado que Leonardo era una tia atrapada en un cuerpo de tio,por aquello de que hacia mas de dos cosas a la vez y le molaban los tipos duros.... pero ya veo que no....jejeje
Un saludo coleguita

laquesigueaqui dijo...

Siempre me sorprende!! Cuánta imaginación!

Besos.

estonoesunblogdehistoria dijo...

Patrishaw, investigaremos más profndamente el tema de la Gioconda, a ver... jeje

Artemisa, este Leonardo tenía tiempor hasta para divertirse!!!!

Fibonacci, gracias por pasarte y leernos!!!

Quico, parece que lo de la informatica no acababa de convencerle....

Pérfida, nos encanta tu teoria!! jaja

La que sigue aquí, Gracias por pasarte y comenar!!

Senovilla dijo...

Estupendo rincón, te felicito por como lo llevas y como usas el poder de la Historia.

Un abrazo.

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

¡ qué sería hoy en día un tipo como Da Vinci en un mundo lleno de tecnología ...

Miguel Baquero dijo...

Jajajajajajajajajajajajaja.. Buenísimo. Lo de la disponibilidad para viajar o los conocimientos de informática a nivel usuario es genial

estonoesunblogdehistoria dijo...

Senovilla, Fernando Sánchez, Miguel Baquero: Muchas gracias por pasaras y comentar!!
Saludos!