miércoles, 5 de diciembre de 2012

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA ESPAÑOLA


 

CAP 1: EL MUNDO ANTES DE 1808 o ¿Qué he hecho yo para merecer esto?

 (PARTE 3)
 

Bueno, despues de este paréntesis para hablar un poquito de mitología Griega, volvemos con La Guerra de la Independencia Española, ese tema tan cool del que todo el mundo quiere hablar... 
Nos habíamos quedado con que estaba el Napoleón conquistando media Europa y solo le faltaba en su colección de territorios una Isla, y claro, el tío pensó en Gran Bretaña, que no tiene muy buen clima, pero es clásica y elegante, y el rollo del te con pastas a las five o'clock, le molaba, lo que pasa es que los ingleses son muy suyos y no eran de dejarse invadir, además tenían a Portugal de aliado y estaban dispuestos a dar guerra...
- ¿Los portugueses?-se indignó Bonaparte -Pues nosotros nos hacemos colegas de los españoles. Que a mi Carlos IV siempre me ha caído genial… ¿No tenían los españoles una Armada Invencible o algo así? Se la pedimos prestada un fin de semana, le decimos que es para una mudanza o algo.
Pero ponerse de acuerdo con los españoles no es cosa fácil. Napoleón ya no sabía a quién pedirle los barcos prestados, que si al rey que le decía que sí a todo y no hacía nada o a su hijo conspirador que le pillaba la corona sin avisar.

Si es que en la familia Real Española… ¡menudas movidas! Reinaba por esa época Carlos IV, (del que ya os hemos hablado aquí) que era, como manda la tradición en las monarquías españolas, mazo de campechano, tan campechano que parecía tonto. Se ve que llegó al trono con 40 tacos y apático, sin muchas ganas de currarse lo de Reinar, él era más de cazar elefantes en Botsuana. Así que básicamente se dedicó a atajar las ideas revolucionaras de Francia en los Pirineos, que una cosa es no querer reinar y otra buscarte una decapitación a lo loco… Se dejó aconsejar por Manuel Godoy, que era un trepa de cuidado, un listillo, que además de manipular al rey se tiraba a la Reina… Así transcurrieron unos años de reinado, hasta que el hijo mayor, Fernando VII, creció, y como no le habían puesto límites de pequeño se convirtió en el prototipo de adolescente malotillo que acaba en “Hermano Mayor” para que le reeduquen… ¡unos líos en palacio día si día también! Al principio solo pedía pasta para ir de botellón y fiestas privadas en la corte, pero se fue subiendo a la parra y ya ¡quería la corona!
-A ver, Fernando hijo, que hasta que tu padre no se muera eso no se puede- le explicaban.
-¡Que no, jopé! ¡Que yo no espero! Que el viejo tiene pinta de longevo…
Al chaval le daba reparo ser como Carlos de Inglaterra, el eterno heredero… Y si llegas al trono de viejo no lo disfrutas igual… Así que empezó a rayar con el tema a quien lo quisiese escuchar: “que si mi padre es un carca, que si no sabe reinar ni na, que si pa que las decisiones del reino las tome Godoy también las tomo yo , que por lo menos soy Borbón” .
El rollo es que mucha gente opinaba igual, y no le acababa de convencer Carlos como rey: esa apatía que tenía, ese colegueo con el amante de su mujer… ¡hombre por favor! Que si no se daba cuenta de que le estaban poniendo los cuernos cuando lo sabía hasta el Tato, mu listo no sería… Y aparte esa manía de hacerse colega de Napoleón, que sí, que sí, que era el puñetero amo de Europa y lo que quieras pero… ¡los franceses de siempre nos caen mal! Con esas cosillas Fernando reunió un grupo de adeptos y se dedicó a conspirar contra su padre…
En esas estaban cuando llegó Bonaparte con lo de invadir Inglaterra, idea que a Carlos le pareció cojonuda porque, por una parte le molaba lo de ser aliado del Napo (ese tipo de amistades visten mucho), y por otra… ¡pues tenía la cabeza distraída y se olvidaba un poco de los problemas familiares!

Y claro, el intento de invasión acabó como el rosario de la aurora… ¿Qué os voy a contar de Trafalgar? El viento en contra, el árbitro comprado, lo de la Armada Invencible una publicidad más engañosa que la del Titanic… Vamos, que perdimos… Es que jobá… ¡los ingleses viven en una isla, si alguien sabe de barcos serán ellos!
Napoleón se quedó muy frustrado con la derrota, algo a lo que no estaba acostumbrado. Del pique que se pilló decidió invadir Portugal, porque habían ayudado a Gran Bretaña y eso él no se lo perdonaba. Así que, ya que casualmente estaba pasando por España, se le pasó por la cabeza lo de hacer un dos por uno e invadirla también, que le habían vendido su armada como invencible y aquello era más bien un “hundir la flota” , que los franceses no entienden esas pequeñas exageraciones en las que caemos los españoles con un cubata en la mano, ¡¡y una mala leche y un mal perder que tienen!!, que nos la juraron desde entonces , que lo de tirarnos los camiones de la fruta viene todo de aquí... y ya llegamos a donde queríamos… ¡La Guerra de la Independencia!

Continuará...

5 comentarios:

Juanjo Morcillo dijo...

Yo si no fuera español no haría negocios del tipo vamos a invadir Inglaterra que lo petamos... A ver que aqui se hacen las cosas como se hacen y asi nos ha ido siempre y así nos fue. Pobres franchutes xD

Sonja dijo...

Un dos por uno, ya se ve con el Napo, pequeñito pero matón.

estonoesunblogdehistoria dijo...

Juanjo, la gente que es muy confiada jajaa

Sonja, el Napo no se andaba con chiquitas...

Maeglin dijo...

Jejeje los franceses se pensaron que estamos deseando ser "liberados" del absolutismo y la Inquisición. Oh sorpresa que parecía que sarna con gusto no pica!! 200 años después los franceses son los americanos y los tarugos cerriles sin deseos de ver la lux nova del mundo los afganos.

Susane Jones Cuadros dijo...

Jajaja, buenísimo!!! Si así hubieran sidolas clases de historia en la escuela seguro que me habrían gustado más. Saludos